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El cuidado es más que amor, es una responsabilidad colectiva.



¡Qué tal comas y compas! En esta ocasión me gustaría hablarles sobre el cuidado y de cómo impacta en la vida de las mujeres, quisiera señalar que no soy experta en el tema, pero ha sido de mi interés, por lo que lo he estudiado desde hace poco más un año; además, me pareció pertinente porque en pláticas con amigas resuena el cansancio debido a la sobrecarga de actividades como un sentir común. 

Primero, el concepto sobre el cuidado no está terminado, y tiene variantes de acuerdo con el contexto en el que se incorpore que puede estar atravesado por temas presupuestales, sociales y culturales; sin embargo, en varios países lo han incorporado como parte de sus políticas públicas, éstas, como mínimo, tienen como parte de sus objetivos reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidados, no quisiera centrarme en aspectos teóricos, pero me parece importante tener presente estos tres elementos. Aquí les dejo un video, por si quieren saber más. 


Pasemos a la dinámica cotidiana. Las mujeres, en promedio, dedican cuatro horas diarias al cuidado de otras personas que requieren cuidados (estas pueden ser niños, niñas, adolescentes, personas con discapacidad y personas mayores), incluso a personas que no lo requieren, por ejemplo, a hombres en edad productiva, pero con los que se tiene una relación de parentesco o emocional (padres, hermanos y pareja). Pero, ¿cómo cuidamos?; se cuida cuando se prepara alimentos, cuando se escucha los sentires, cuando acompañamos o llevamos a alguna persona a nuestro cargo a su revisión médica, ayudando en tareas, organizando los espacios, planeando las actividades, se cuida de muchas formas. 

Estas actividades que nos parecen poco valiosas, porque están dadas como parte de nuestra vida cotidiana, permiten que otras personas en el hogar puedan hacer sus actividades laborales, académicas y de ocio sin preocupaciones, y son un amortiguador para el Estado, pues las familias, concretamente las mujeres, están cargando con el cuidado de todas las personas que lo requieren. 

Esta carga de trabajo de cuidado, en muchos casos, limita o impide que las mujeres puedan ser parte del trabajo formal abriendo una brecha en los ingresos e independencia de las mujeres. También tiene impacto en la salud física y emocional, pues aparte del trabajo de cuidados, la mayoría de las mujeres trabajan y/o estudian lo que genera agotamiento y estrés, eso por nombrar algunos impactos. 

Las mujeres cuidadoras, pocas veces o casi nunca piensan o hacen actividades solo para ellas, pues parece que el tiempo no alcanza y eso nos debe preocupar y ocupar. Les invito a poner atención a la dinámica de cuidados en sus hogares, les invito a reconocerlo y asumir parte de esas actividades, les invito a darles a esas personas que les cuidan el tiempo para pensar y hacer cosas por ellas. La carga de cuidados debe ser una responsabilidad colectiva, no solo de las familias, miremos que pasa con el tema del cuidado en nuestro barrio, pueblo y colonia, nos toca a todas y todos. Le toca al Estado.

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