Header Ads

El verdadero precio de la moda rápida.

Violeta Carrasco 
@Vi_ScisshorHands

A la industria que nos provee de prendas en tendencia a costos accesibles, con el pormenor de su corta duración, se le conoce como moda rápida o fast fashion. Es fácil identificarla en las tiendas que renuevan constantemente de temporada, no sólo conformándose con tener una en primavera/verano y otra en otoño/invierno, sino que son capaces hasta de estrenar repertorio cada quince días. Esto con el fin de que el consumidor renueve su armario a la misma velocidad. Algunos ejemplos que pueden sonarte familiares, son: Zara, Pull&Bear, Bershka, H&M, Mango (prácticamente todo lo de Inditex), Forever 21, Studio F, Stradivarius, Shein, Zaful, GAP y Shasa.
Sé que tener al alcance un armario lleno de prendas en tendencia a bajos costos es muy tentador; sin embargo, los trabajadores que la manufacturan y el medio ambiente son quienes pagan el verdadero precio. Estas son algunas de las crueles verdades sobre una industria altamente contaminante y humanamente poco ética:

● Los empleados (entre ellos, niños) tienen largas jornadas con sueldos míseros y carecen de derechos laborales, sufren de discriminación, explotación y otros tipos de violencia. Incluso hay cientos de muertes vinculadas a sus condiciones inhumanas de trabajo.

● La mayoría de los diseños no son originales, son robados a otros creadores o artesanos. (Quizá recuerdes alguna de las muchas polémicas en las que se ha visto envuelta Zara)

● La ropa es desechable, se deterioran rápidamente con cada lavada, en promedio puedes lavarla 10 veces antes de que sea inutilizable.

● Los químicos utilizados para su elaboración penetran en nuestra piel a través de los poros provocándole daño y contaminan mares y ríos.

● ¾ de nuestra ropa termina en vertederos, basureros y rellenos sanitarios. Inclusive algunas tiendas queman la ropa nueva que no pudo venderse.

● De hecho, después de los combustibles fósiles, la industria de la fast fashion es la más contaminante en el mundo. También es el segundo consumidor y contaminante de agua a nivel mundial (tan solo para hacer unos jeans se necesitan 3mil litros de agua).

● Es responsable del 10% de emisiones de carbono del planeta.

Copyright:©Mustafa Quraishi

Contaminación por parte de textileras en Tehuacán

Comprar moda rápida es un hábito insostenible para el planeta, por ello es importante cambiar nuestros hábitos como consumidores, siempre preguntarnos en qué condiciones fueron hechos los productos que tenemos en las manos, de dónde vienen (China, Taiwán, Vietnam, etc), qué tanto los necesitamos y si hay mejores opciones para conseguirlos. Es difícil dejar de lado algo a lo que estamos tan acostumbrados, pero si te gustaría convertirte en un consumidor más responsable, estas son algunas alternativas que puedes realizar:
● Comprar ropa de alta calidad, como la que aún tienen nuestros padres en sus closets a pesar de las décadas, aunque haya que pagar un costo más elevado.

● Busca moda sostenible o slow fashion: esta se caracteriza por utilizar fibras y tintes naturales en vez de químicos y en reducir el uso del agua.

● Adquiere tus prendas con artesanos o diseñadores locales, donde tengas mayor conocimiento de su proceso de creación y manufactura.

● Si las opciones anteriores te resultan costosas o poco accesibles, aún puedes intentar comprar ropa de segunda mano, ya sea en bazares o pacas (pero siempre procura lavarla muy bien porque te puede producir irritación u otras reacciones en la piel)

● Realiza intercambios con tus amigos o asiste a fiestas de intercambio en tu comunidad. En estas las personas intercambian la ropa (en buenas condiciones) que ya no usan, por la ropa que alguien más tampoco utiliza, cada quien puede poner las condiciones que quiera para el intercambio, como la talla o el número de piezas. 

● Nunca tires tu ropa, véndela, intercámbiala, regálala, dónala, hazla trapo. Intenta que su ciclo sea lo más completo posible.

En este mundo rápido y voraz, pocas veces nos detenemos a pensar cómo fueron hechas las cosas que traemos puestas, quiénes las hicieron y cómo o de qué países vienen. Es momento de volver a conectar con las cosas que vestimos, mientras más conozcamos de ellas, mayor valor les daremos, más las cuidaremos y finalmente podremos dejar de verlas como pañuelos desechables.

No hay comentarios.

Con tecnología de Blogger.