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El universo silente de Jorge Drexler.

Texto: David Alvídrez | Fotografía: Kaya Crespo


En Puebla, noviembre inició con la presentación sublime del cantautor uruguayo Jorge Drexler. Se presentó ante un sold out en el Teatro Principal, el primer recinto teatral del continente.

En más de una ocasión, Drexler se sorprendió por el publico que lo acompañó fielmente. Que coreó todas las canciones, que se dejó sorprender con las nuevas versiones, que se fascinó con la aparente simpleza del concierto y que dejó en el aire un sinfín de sentimientos: una energía suspendida de la que Jorge, cual alquimista, se apropió para dejarnos conocer un poco de su transmutación con el universo y sus formas de entender y expresar la vida y su más profundo sentimiento, el amor.


La curaduría de canciones fue inefable. Pese a las casi 600 personas que estuvimos ahí, se volvió un momento íntimo, introspectivo, oscuro (en su connotación más linda). Jorge Drexler nos cautivó con sus éxitos y sus temás más nuevos, realizando un recorrido por su trayectoria.

Como parte de la gira “Silente”, el objetivo de Drexler es reversionar sus canciones bajo la propia creencia de que todo está en movimiento. Subió a un escenario minimalista solo, pero acompañado de dos pedaleras, tres guitarras y 3 personas en la producción; luces perfectamente conducidas, mamparas para jugar con la percepción de la vista y un sinfín de efectos sonoros para enganchar al oído. Silente es una cátedra de la elegancia y complejidad de lo simple. 

Cantamos, recordamos, dedicamos y nos sanamos (de una y mil maneras) con temas como “Eco”, “Deseo”, “La vida es más compleja de lo que parece”, “Sea”, “Polvo de estrellas”, “Abracadabra”, “Asilo”…


El concierto estuvo dotado de interludios en los que Jorge intimó con nosotros. Nos habló de su familia, de Sabina, practicó con nosotros el tema “Para qué sufrir” de Natalia Lafourcade; tocó el tema de la migración y sus repercusiones, del amor y sus bondades, de las telecomunicaciones; impartió clases de historia y física, incluso tocó con un péndulo de Newton, no sin antes explicar lo que era, cómo se inventó y cómo a partir de él se inpiró en componer un par de canciones. 

Bajo este mood, interpretó temas como “Movimiento”, “Todo se transforma”, “Mi guitarra y vos”, “Telefonía”, “La edad del cielo”, “Me haces bien”, “Salvapantallas”…


Jorge Drexler es sempiterno; un gurú que me ha acompañado la mitad de mi vida y me hace bien. Nos dio una noche que hasta el tiempo suficiente olvidaremos. Para la cobertura de este evento no existe mejor persona que Kaya, disfruten su ojo. Agradezco a Bárbara y Ernesto de Sala Forum todas las facilidades otorgadas.


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