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WEBDOC, INTERNET Y CREATIVE COMMONS (PARTE I).


Con la aparición de las nuevas tecnologías y el uso de Internet, se han generado formas alternativas de creación, producción, distribución y recepción de las producciones audiovisuales. Los formatos interactivos han creado nuevas plataformas de visualización y participación capaces de acumular diversos tipos de contenidos, además de conseguir romper con la linealidad imperante del discurso. Con lo anterior, términos como multimedia e interactivo comienzan a utilizarse en el campo del cine documental, abriendo paso a un nuevo formato que se encuentra en un proceso de crecimiento y adaptación: los documentales multimedia, también llamados webdocs, digidocs, iDocs, DocuMedia o documentales interactivos. Arnau Gifreu, tras elaborar una genealogía de términos, propone la expresión documental multimedia interactivo:


Los documentales multimedia interactivos pretenden representar y, al mis­mo tiempo, interactuar con la realidad, hecho que implica la consideración y utilización de un conjunto de técnicas o modos para hacerlo (modalidades de navegación e interacción), las cuales se convierten, en esta nueva forma de comunicación, en el elemento clave para alcanzar los objetivos del docu­mental. La estructura del interactivo puede partir de una o varias perspectivas diferentes y puede acabar en un punto determinado para el autor, pero tam­bién admite una estructura con varios desarrollos que contempla diferentes recorridos y desenlaces (Gifreu, 2011).


Los documentales multimedia interactivos conservan cosas del documental audiovisual, pero propone otras estrategias a partir de su desarrollo en medios digitales. Sin embargo, mientras el documental audiovisual propone una narrativa lineal, el documental multimedia se carac­teriza por explotar la hipertextualidad propia de los medios digitales. 

Al respecto, sostiene Gifreu:


La narración no lineal, es vista como un problema en el mundo del documental tradicio­nal, pero en este nuevo género se considera una gran oportunidad. Este tipo de narración permite dotar a los proyectos audiovisuales de elementos que lo complementan y lo enriquecen, aportando numerosos valores añadidos a la experiencia global del espectador, de manera que esta sea más variada, com­pleta e inmersiva (Gifreu, 2011).


Es precisamente la condición no lineal de estos relatos que obliga a los productores de documentales interactivos a pensar más detalladamente en la estructura narrativa, que complementada con los formatos multimedia generan una narrativa transmedia.

El estudio de las narrativas transmedia inicia con Henry Jenkins (2003), quien las define como experiencias narrativas que se despliegan a través de diversos medios o plataformas, donde cada uno de ellos cuenta un fragmento de la historia y los usuarios participan activamente en la construcción del universo narrativo. El concepto introducido por Jenkins es una evolución de al menos dos términos que lo precedieron: multimedia y crossmedia. 

Se habla de multimedia cuando la misma historia se narra en diferentes so­portes, ya sea por yuxtaposición o integración, manteniéndose dentro de los marcos limitantes del clásico sitio web. Y de crossmedia, cuando la historia se lleva hacia distintos soportes que sólo tienen sentido si se consumen en su totalidad, es decir, el relato cruza plataformas pero no se extiende. 

En este contexto evolutivo, las narrativas transmedia agregan la extensión y fragmentación del relato hipertextual, y sobre todo la interactividad con la audiencia. Es decir, aprovechan lo me­jor de cada plataforma para expandirse y generar una experiencia mucho más completa que se logra cuando los usuarios participan activamente en la construcción del universo narrativo.

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