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La cumbia freestyle de Ritmo Bestial.

Texto: David Alvídrez | Fotografías: Beto GO


La cita se dio en el patio de una casona del centro histórico de Puebla que funge como librería. Pese a que el ambiente pudiera no ser el idóneo, me senté a platicar placidamente con Guillermo Amauri sobre su proyecto Ritmo Bestial, al que le llevó siete años posicionarse como un exponente de la cumbia freestyle en la región. 

Percibo a la cumbia como un género camaleónico. Las variantes que existen me hacen creer que una de sus aptitudes es la gran facilidad de adaptación: hay un estilo en cada región de Latinoamérica y se produce en países anglohablantes y europeos. Históricamente, la cumbia ha sido mestizaje, migración y mutación; esencialmente, movimiento, fiesta y resistencia.


Una de las variantes contemporáneas es la cumbia digital: el más fiel reflejo de su globalización. También conocida como cumbia electrónica, electrocumbia, cumbiatrónica, nu-cumbia, folktrónica o tropical bass, fusiona la música electrónica con las bases clásicas de la cumbia. Su arqueología nos remonta a la década de 1990 en México, por un lado con la poblana cumbia sonidera y, por otro, con Mi Banda el Mexicano y Selena con el sinaloense sintetizado y la tecnocumbia, respectivamente. 

Sin embargo, la escena experimental de la cumbia y la música electrónica se dio en 2006 en Argentina bajo un caos sonoro naciente del mashup –combinación de dos o más temas musicales– y el global bass –fusión de sonidos tradicionales de todo el planeta con bases electrónicas de todo tipo–. El resultado fue un movimiento geográficamente ascedente que se dispersó gracias a las plataformas digitales. En México fue bien recibido y, actualmente, existe una vasta red de productores y labels. 

Por brindar algunos ejemplos, destaco proyectos como King Coya; El Remolón; Chancha Via Circuito; Dengue, Dengue, Dengue; La Yegros; Frikstailers; El Hijo de la Cumbia; y Turbo Sonidero. En México: Raymix; Sonido Gallo Negro; Sonido Changorama; Toy Selectah; Instituto Mexicano del Sonido; Mexican Dubweiser; Sonido Satanás; Kiss Sound; y Wakal. En Puebla: Orihuela MSS; Secta Selectah; Zayas; SabroSound; Sonido Tiburón; y Ritmo Bestial.


Guillermo Amauri, a.k.a. Ritmo Bestial, tiene la palabra “fiesta” grabada en la frente, misma que trata de ocultar con una gorra. Imposible. También es un taekwondoín cinta negra y un huehue de la Cuadrilla La Original 26 Oriente de Xonaca. Es oriundo del norte de la ciudad, su equipo es la franja del Puebla y es muy apegado a su familia. Ha vivido la cumbia desde que tiene memoria e inició como dj de electrodisco en 2010 bajo el nombre Elephant Sessions. 

Para 2012 todo cambió al sentirse seducido por la cumbia y los mashups. Le da un trago a su cerveza y rememora: “Cuando empecé ya había mucha banda haciendo cumbia digital en Puebla […]. La moda era sonar como Frikstailers. En ese entonces escuchaba a Mezcal Soundystem, Papi Pérez, Orihuela MSS y Sonido Changorama”. 

Su primer mashup constó de una mezcla entre Grupo Kual? y Mano Negra –¿se lo imaginan? Yo no, pero quisiera escucharlo–. Gracias al Soundcloud conoció más propuestas y la versatilidad que la cumbia digital ofrecía. Se influenció por la wepa del Kiss Sound, la tumbia del Turbo Sonidero y la sonidera de Los De Akino; más tarde se apropió de la propuesta de Frikstailers y Dengue, Dengue, Dengue.


Conforme se adentraba al movimiento, Guillermo se abrió a otros géneros. “Pude involucrar mis propios gustos personales a bases electrónicas, como el reggae, el hip-hop y el tribal […]. Eso me perfiló hacia la cumbia freestyle, que es lo que actualmente hago”. Además, añadió la cumbia rebajada y el reggaetón a sus sets. 

El estilo freestyle permite jugar con cualquier género, siempre y cuando no se pierda la base cumbianchera. Esto lo hizo sentir cómodo, pero hacía falta un nombre que terminara de dar forma a su proyecto. 

“Primero me iba a llamar Ritmo Peligroso, pero no me animé porque ya existía una banda de rock con ese nombre […]. Luego surgió Sonido Bestial. De hecho, en mi primer flyer así salgo, pero en Chile ya había un dj con ese nombre y tenía que cambiarlo”. 

Tras una serie de enredos, quien terminó apadrinando a Guillermo fue Orihuela MSS: para no cambiar la esencia, sustituyó el Sonido por el Ritmo y, pese a que iba a ser momentáneo, siete años después sigue y seguirá siendo Ritmo Bestial.


Orihuela también fue quien lo apadrinó en los eventos al ser el primero en jalarlo a tocar cumbia digital. Guillermo lo reconoce como una influencia directa y como “uno de los productores de cumbia digital más chingones de Puebla, de México y de muchos países de Sudamérica”, pues se ha hecho presente en países como Argentina, Chile, Panamá y Guatemala, así como España. 

Pese a que hoy en día la cumbia es un género aceptado, Guillermo recuerda que hace siete años el panorama era muy distinto. “Era una bronca conseguir espacios para sonar cumbia. Se necesitó mucho trabajo para que la gente te conociera y que le agradara lo que selecteabas”. 

¿Por qué era difícil? Porque “el género daba mucha lata, no era bien visto. Pocos lugares te aceptaban y era típico recibir comentarios como ‘por qué tocar cumbia’, ‘quién va a venir a escucharte’ o ‘a poco sí van a pagar entradas’”. Además de Orihuela MSS, los que tocaban cumbia en esos años eran Secta Selectah, Zayas, NoSoyDj y el Dj Flo, pero únicamente en dos lugares: en el centro en la Mezcalería Coyoacán y en Cholula en el Bay Fly, ambos actualmente extintos.


Pero un acontecimiento potenciaría a la cumbia mexicana y, evidentemente, a los proyectos de cumbia digital locales. En 2013, Toy Selectah –exControl Machete– produjo el álbum Cómo te voy a olvidar de Los Ángeles Azules, que incluyó grandes participaciones, como Celso Piña, Instituto Mexicano del Sonido, Saúl Hernández y Vicentico, entre otros. El sentido y los alcances de la cumbia en México cambiaron repentinamente. 

“Hubo un beneficio muy grande para nosotros, para todo el movimiento. Pero la cumbia es cíclica. A lo mejor sí hubo un boom reciente, pero la cumbia viene de atrás y seguirá adelante. El punto es que, con toda seguridad, la cumbia nunca morirá. Es como una hidra, por cada cabeza que le cortan, surgen otras dos”. 

La cumbia digital se ha hecho de un espacio importante en la escena musical local. Con más frecuencia se hacen eventos de cumbia o en casi todos se agregan a talentos cumbiancheros, igualmente los spots confían más en el género. Así le llegó la hora al Ritmo Bestial de abrir las alas y llevar su cumbia a otros estados del país. 

“Ritmo Bestial me ha abierto puertas para tocar en ocho estados del país. He conocido mucha gente y géneros de este movimiento […]. No fue fácil, pero inicié en lo inmediato: CDMX, luego fui alejándome más hacia Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato y Mérida […]. En Guanajuato hay una escena fuerte, en Aguascalientes mucho reggaetón, pero Mérida es especial, porque en el Caribe no hay tanta cumbia sino ritmos latinos. Cuando llegué metí la espina de la cumbia rasposa del centro del país. Recuerdo que en la primera vez inicié con El Paso del Gigante, que es del grupo El Soñador, de Puebla, y todos los asistentes se me quedaron viendo feo, pero poco a poco fueron digiriendo mi propuesta”.


Como en algún punto de la introducción de esta entrevista lo mencioné: el internet fue pieza clave en la propagación de la cumbia digital, por lo que el fuerte de Ritmo Bestial es el Soundcloud –y los invito a stalkearlo y escuchar sus mixtapes y mashups–. Pero también los labels son importantes. Guillermo mencionó a dos: Rebajado Mx de Monterrey, Nuevo León, y Cumbia Cartel de Tijuana, Baja California.

“Yo no he entrado a ninguna, pero con Rebajado colaboré armando un mixtape muy inclinado a la wepa en septiembre de 2018 –le mandó saludos al Extra Machine y a Hnri– y en Mérida conocí y cotorreé con dj Chucuchú del Cumbia Cartel, y quedó por ahí la idea de hacer algo, así que ojalá pronto se dé; estaría chingón”.

Sobre este tema, ahondó diciendo que los labels “ayudan mucho a sonar en otros lados”, y reconoció que Rebajado fue “un trampolín. Me han llegado mensajes de Alemania, por ejemplo, entonces sí es importante relacionarse con ellos”.


¿Has pensado en incorporar instrumentos a tu proyecto? “Lo intenté una vez con Bushaink –quien también se presenta como SabroSound–. Armamos el proyecto de Los Tesoritos, pero no funcionó, principalmente por tiempos y fechas. Nuestro debut y despedida fue en Licorería San Pedrito, en Cholula. La instrumentación sí me gustaría, pero sería algo distinto y ajeno a mi proyecto. Ritmo Bestial es cumbia digital”. 

¿Y qué tal el grabar un álbum? “Ganas no me faltan, pero quiero hacer algo bien hecho, no sólo un EP y ya. Quiero armar un buen mixtape y que otros dj’s y productores colaboren y me den opiniones”. 

Finalmente, le pregunté cómo definía la cumbia y respondió: “Un meme lo dice todo: algún día te arrepentirás de no bailar cumbia por andar de roquerito. La cumbia es fiesta y baile en donde suene. No hay más”. 

Como traté de plasmar en estas líneas, la cumbia es uno de mis géneros favoritos, y la propuesta de Ritmo Bestial me late un buen. Cada que lo vean en un flyer, asistan, porque es baile seguro.

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