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Todos los caminos llevan a Cholula: Dread Mar-I y su nuevo álbum.

Texto: David Alvídrez | Tiros: Claudia Crespo


El pasado 23 de marzo TDG Records y ProArt3 presentaron un evento que ofreció rap mexicano de primera, una fusión harto bailable de reggae-ska con cumbia y un reggae deambulante entre lo roots y lo lovers rock; todo en el estacionamiento del Container City de San Andrés Cholula. De principio a fin, los asistentes no dejamos de reverberar nuestras cabezas, bailar y cantar con sentimientos a flor de piel. 

Para quien escribe, fue también una noche de primeras veces: nunca había escuchado a ninguno de los talentos en vivo, del primero solo conocía una canción, del segundo nada y del tercero sus tres principales éxitos. Sin embargo, el concierto me abrió ante dos propuestas frescas con una energía musical extraordinaria y me permitió escuchar con más detalle un proyecto consolidado a nivel internacional, así como conocer el subgénero del reggae que representa. El evento fue una fecha más del tour, no en balde llamado, Caminarás Caminos del cantautor argentino Dread Mar-I, cuyo objetivo fue presentar su séptimo disco de estudio. Y así, la noche del sábado caminé caminos con música nueva.


La gala inició con el MC y beatmaker quintanarroense Max Chinasky y su propuesta. Su naturaleza de origen y su reubicación en el centro del país se notan en las bases musicales sobre las que suelta sus versos: soul, funk y trap con líricas concienzudas y poéticas. 

Chinasky cuenta con dos álbumes, La Verdad no es Cultura de Masas y Malas Primeras Impresiones, de las que interpretó temas como “Bajo presupuesto”, “Rap de la selva”, “Oda a la ironía”, “Nada me cuesta” y “Mar sin calma”. También suma dos volúmenes del EP Gastando Suela, de los que cantó junto al poblano Karma DhiluzCulpable” y “Año 2000” (tema que formó parte de la exitosa serie Club de Cuervos).


Max Chinasky conectó casi de inmediato con el público, a quien narró diversas experiencias cotidianas como la felicidad y la nostalgia, el amor y el ambiente que se vive en el género; su presentación me pareció atrevida y sin miedos, con beats salvajes y chiclosos que, de haberme sabido al menos los coros, me hubieran hecho cantar.


Tras un rápido cambio, la siguiente banda en el escenario fue La Industria del Sabor, oriunda de Cholula. Una súper presentación la que nos dieron. El click con el público fue más inmediato, ¿a qué mexicano no le resulta imposible ponerse a bailar y más si los músicos te inyectan ánimos constantemente?


En el género de cumbia, quienes se dedican a ella en México, se han encaminado a experimentarla con otras expresiones musicales: rock, reggae, rap, electro… Idea desde la que se conformó esta Industria por ahí de 2016 y que mostró en el evento. Como lo dije: no los había escuchado, y ahora siento que quiero más.


Pese a ser una agrupación enorme, quiero destacar las particulares ondas del trompetista, el tecladista y el vocal, porque nunca dejaron su presentación en silencio, animaron a todos con sus gritos y sus ejecuciones. Sin duda, las blancas y las negras son fundamentales en esta propuesta que tiene como objetivos el baile y la fiesta en donde suenen. 

La Industria del Sabor lanzó en 2017 su primer EP homónimo, del que tocaron la “Cumbia mala”, “Sons of Kuca” y “Cariño”; asimismo, nos pusieron a bailar con temas como “Vestido” y “Mensajero”. También se rifaron una temas de reggae-ska que nos pusieron a saltar, dejándonos a nada de armar un buen slam. Considero que es un proyecto que busca generar una identidad muy fuerte, de la que se sienten orgullosos de ser cholultecas; ¡tienen que escucharla!


Finalmente llegó el momento esperado por el público: bajo una luna aún enorme y luminosa, Dread Mar-I subió al escenario con sus músicos para reventarla en grande. Tras un par de años, este proyecto volvió a Cholula para interpretar canciones que recorrieron cada rincón de los presentes.


De las quince canciones que estructuran el Caminarás Caminos (2018), Mariano Castro interpretó “Quema como el fuego”, “Vuela alto”, “Vete”, “La suerte”, “En el seno del amor”, “Las lágrimas” y “Decide tú”; un tránsito entre lo roots del reggae y una propuesta encaminada hacia los géneros urbanos –como el trap y el dem bow– y el pop que tanta mella han causado en los últimos años, una musicalidad fresca, bailable y con líricas propias del romanciticismo que el lovers rock engloba.


De principio a fin los asistentes corearon, grabaron, dedicaron y sintieron las canciones de Dread Mar-I, quien no paró de moverse y apropiarse del escenario. El click que consigue con sus públicos en muy bueno, aunque me gustaría verlo interactuar más con sus músicos, quienes son muy buenos ejecutando. 

Dentro del género en el que podemos encasillar la propuesta de Dread, a mí parecer, mostró por qué es uno de sus máximos exponentes. Y pese a que se ha distinguido por un cursilerismo, también expuso que domina el reggae tras su paso por Mensajeros Reggae y Los Cafres.


No todos los temas fueron novedad, pues también hubo un parteaguas en su presentación, mismo que se dio al interpretar “Mi bendición”, cuando apareció un león en la pantalla trasera y Dread se despojó de su gorro naranja para hacer bailar sus largos dreadlocks. A partir de este momento, nos llevó por una viaje a través de sus más reconocidos éxitos, como “Sálvame”, “Árbol sin hojas”, “Hoja en blanco” y “Tú sin mí”.


Mariano está cumpliendo catorce años de carrera con Dread Mar-I, proyecto que lo ha llevado a recorrer diversos países de latino e iberoamérica y presentarse en escenarios de la talla del Vive Latino y Pa’l Norte.


Agradecemos a la bandota de TDG Records y ProArt3 por lo chingón del evento y por todas las facilidades otorgadas para la cobertura del mismo.

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