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SER LEGAL.

Por: Ariadna Chávez
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Twitter: @CentraldocMN



Como director de cine mexicano deseas que tu película se vea en cines y que el público acuda a verla. Como productor de cine mexicano deseas que esa película se vea en cines y que el público acuda a verla; pero sabes lo complejo que es el duopolio de exhibición en el país y el reto que implica mantener la película en cartelera. Y como público (consumidor mexicano promedio), deseas pasar una tarde agradable en familia viendo esa película de la que todos hablan; pero sabes que una ida al cine (con tu familia) representa el gasto de casi una semana. 

El panorama ideal sería que la película llegara a muchas pantallas, estuviera en cartelera un tiempo considerable y el público asistiera y la disfrutara. Sin embargo, el último eslavón de esta cadena muchas veces no cierra el ciclo: para el consumidor mexicano promedio ir al cine se convierte en un lujo y las necesidades básicas son más importantes. 

Si bien este consumidor no vive la experiencia en la sala de cine; sí la vive en la sala de su casa. ¿Y cómo sudece esto? Pues gracias a la piratería: es el curso natural que sigue el ser humano cuando algo que le gusta mucho le resulta muy difícil de obtener. Claro está que dicha decisión afecta al productor y al director; y en consecuencia, al cine nacional. 

La industria del cine en México es uno de los sectores más vulnerados por la piratería. De acuerdo con Motion Picture Association México (MPA-México), las pérdidas económicas por ese ilícito, alcanzan 110 millones de dólares. Según cifras 8 de cada de 10 mexicanos han adquirido o descargado por lo menos una vez en su vida un artículo pirata; delitos contra la Propiedad Industrial y Derechos de Autor que involucran a quienes comercializan y distribuyen productos ilegales y quienes los compran. 

El Instituto Mexicano de Cinematografía a través de su Anuario Estadístico 2017 indica que la distribución de películas en copias no legales en DVD y Blu-ray fue monitoreada en 18 ciudades de 18 entidades del país. Las cintas mexicanas de alta expectativa comercial en su estreno tuvieron presencia en casi todas las ciudades, sin embargo, las copias en su mayoría provienen de grabaciones directas en salas. Se localizaron 34 de los 88 estrenos nacionales de 2017 en el país, lo que representa el 39% del total. 

En lo que respecta a las nuevas plataformas digitales y al uso de internet, en 2016 se registraron 1 629 links donde había alguna película mexicana de reciente producción; en 2017 la cifra aumentó a 2 199 links. Se localizó 48% de los estrenos nacionales en salas entre 2015 y 2017, que en conjunto acumularon más de 35.2 millones de visualizaciones y descargas ilegales. En 2017, 35% de las películas mexicanas estrenadas se encontró en sitios gratuitos y no legales, con 5.6 millones de descargas y visualizaciones. 

La consecuencia de consumir cine pirata es que las ganancias no regresen a quienes lo realizan y esto dificulta continuar con la producción. Una de las formas en las que podemos apoyar a la cinematografía nacional si no podemos acudir a las salas de cine, es evitar comprar películas piratas. Si bien queda claro que la economía de muchos mexicanos podría limitarlos para consumir películas en los grandes complejos, existen otras alternativas legales y algunas veces gratuitas, para ver cine mexicano (y mucho más) de calidad. Aquí un par de opciones:


-FilminLatino ofrece un catálogo de largometrajes de ficción, animación, documental, cortometrajes, series, nuevas narrativas audiovisuales y películas para niños. Los catálogos contiene gran variedad de películas comerciales e independientes mexicanas, iberoamericanas y de todo el mundo, de autores consagrados y de nuevos talentos. Algunas películas son gratis y existen varias alternativas para acceder a las que tienen costo: hay películas desde $25, se pueden suscribir por un mes o por 6 meses. Para conocer más visita https://www.filminlatino.mx/

- Retina Latina es una plataforma digital de difusión, promoción y distribución de cine latinoamericano, de carácter público y acceso gratuito; y está concebida como un espacio para que los usuarios puedan disfrutar de un panorama representativo de la diversidad de la producción y ampliar sus conocimientos sobre la historia y la actualidad del arte cinematográfico en América Latina, a través de reseñas, críticas, ensayos, entrevistas y materiales multimedia complementarios a las obras audiovisuales. Para conocer más visita https://www.retinalatina.org/


Así que ya no hay pretexto, consumamos cine de manera legal. 


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