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La ruta natural: entrevista con Copal Club.


Por: David Alvídrez

A Carlos Nuñez lo conocí hace nueve años en la Universidad, tocaba la guitarra en la banda de surf The Antropolokos. Marco Polo es más reciente, amigos y fiestas en común, pero hace una década fue el baterista de los Negus Ron Dub. Y total que desde esos años estos dos músicos poblanos se conocen y plantaron una amistad, una idea y mucha música que han germinado en Copal Club. Un proyecto que fusiona la cumbia con distintos ritmos latinos y arreglos electrónicos. Un proyecto nuevo, fresco y original que vale la pena escuchar.

Tras diez años de amistad, dos intentos fallidos y varios proyectos previos, este 2018 se concretó Copal Club. Su proceso es curioso: en la primera etapa “andábamos en nuestra etapa electro y nos pusimos Humito de Copal” (sí, como la rola de Lila Downs), después optaron por los instrumentos y lo cumbiambero para quitar el humito y agregar el Club. Carlos dice que en homenaje a los Buena Vista y Polo añade que alude a la compaginación de ritmos que hacen.

Pero luego de diez años de trayectoria “este proyecto es el bueno” y viene con todo. En estos momentos se encuentran dando los últimos ajustes a su primer LP, La ruta natural, y andan haciéndose sonar en el centro de la ciudad. Ya tocaron en El Venado y en el Beat, en una cevichería con integrantes de Los Amigos Invisibles, con el Frente Cumbiero y con talentos de la cumbia en Puebla: NoSoyDj, Niño Perdido, Los Latin Beibis Boys, entre otros. Y van para Cholula

“Copal Club nació en la colonia La Libertad, entre Los Budas y el Cuexcomate” y es tan barrio que son conocidos como los Coppel Club y los Mala Copal; si los ve, baile.

Copal Club con dj Chulius y dj Cash de Los Amigos Invisibles


¿Quiénes son Copal Club?
Carlos: Polo es la voz principal y toca las percusiones; en los metales Fer Morán toca la trompeta (y coros) y Moisés Lobato el trombón; yo toco la guitarra, el bajo, el sintetizador (y coros).

De su primer nombre persistió el Copal, ¿qué hay con eso?
Polo: El Copal lo retomamos de la importancia que como elemento cumple en diversas ritualidades de Latinoamérica: espiritualidades y viajes al interior, a la consciencia. En México es el incienso para las limpias y también se emplea en la santería cubana. Una de sus tantas funciones es sanar y por ahí también va nuestro sentido musical. La música sana: escúchanos y sánate. Y toda esta idea se concentra en el palíndromo la ruta natural.


Entiendo que hay más integrantes, pero ustedes dos iniciaron el proyecto; ambos son músicos, uno de reggae-ska y dj, el otro de rock surf, ¿qué tan complicado fue componer como Copal Club? 
Polo: Lo normal. De repente en nuestra cabeza queríamos hacer una cumbia dub surf y está cabrón. Sin embargo, experimentar nos permitió ver y saber que los ritmos están interconectados y que pueden acoplarse. Por ejemplo, en el caso de la cumbia peruana tiene mucho que ver con los ritmos psicodélicos y del surf; o el de la cumbia sonidera que su producción y ritmos son cercanos al dub. Y eso fue algo súper chingón para nosotros. Generamos esa “percepción” de la música y se nos comenzó a facilitar.


Carlos: Crecimos escuchando las músicas que integramos en Copal Club desde antes de saber que existían, eso también nos evitó quebrarnos la cabeza en cómo queríamos sonar. Y el resultado es que sí, La ruta natural tiene una base de cumbia.

¿Por qué cumbia y por qué tanta fusión?
Polo: A mí siempre me ha gustado la cumbia, es un género que traemos en nuestros códigos, y es la base musical del proyecto, pero también sabemos las riquezas y complejidades de las músicas latinoamericanas; incorporarlas a nuestra música es nuestra forma de valorarlas.

Carlos: Copal Club sale de los ritmos latinos. Agarramos afro, cumbia, surf; luego llegaron los juguetitos que ampliaron la experimentación de ritmos. Como parte de la identidad poblana que traemos acoplamos la cumbia a nosotros. Además, buscamos originalidad, ahora ya no hay nada nuevo pero no quisimos enfrascarnos en el rock sino en la cumbia, valorarla y hacerla a nuestro estilo.

¿Qué vamos a escuchar en La ruta natural?
Carlos: Diez canciones que son una mezcla de ritmos latinos y mucha cumbia, mucho sintentizador, algo de afro, drum&bass y trap; surf y dub.


¿Con qué canciones presentarán el disco? 
Carlos: Ya hay una en redes, Welcome to Barrio, que estrenamos días antes de las elecciones pasadas. Luego viene Mamita’s Club, un tributo a la playa y al table Mamita’s, es una tropical romántica. Detrás de ella La ruta natural que habla de una concientización utópica, muy a la Café Tacvba; Cumbia&Bass, una mezcla de cumbia con drume&bass y trap; Cumbia Septiembre, una cumbia tradicional al estilo Campeche Show; Sonidebrio, una cumbia rebajada y con hartos saludos, y más…

Polo: También una rola que se llama Malaquita que suena a Sussie 4 pero con danzón. La letra es un poema cubano anónimo y lo hicimos música: empezamos con salsa, le metimos beats electrónicos y el sabor que trae quedó de diez. Son detalles y buscamos los detalles; ocupamos muchos los sampleos para generar ambientes en cada canción.


¿Para cuándo podremos escuchar La ruta natural?
Carlos: Esperemos que antes de terminar el 2018. Ahorita estamos ya en los últimos detalles de producción, en donde Polo se ha rifado a la edición de las rolas. Estamos afinando detalles en el estudio, para luego remasterizar las canciones. También estamos contemplando hacer uno o varios eventos para juntar el recurso necesario para comenzar la maquila.

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