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Algo que sublimar.

Por: Fabio Colonna 


Como especie humana tenemos la necesidad, o la capacidad, de crear a través de la imaginación. Parece que no podemos vivir sin ser creativos, sin crear mitos, religiones, leyendas, leyes, morales, modelos de vida, filosofías, ideas, etc. A diferencia de los animales, nosotros dejamos nuestro presente para vivir en el futuro, planeamos nuestra vida de una determinada manera y esto nos ayuda a sobrevivir día con día. Sin embargo, es una construcción imaginaria. Nos abruma vivir sin creer que hay algo más grande que nosotros y no podemos con la idea de la muerte, por eso creamos mitos, religiones, o espiritualidad para llevar más ligera nuestras dudas existenciales. Nuestra imaginación no tiene límites y ésta puede crear ideas más fuertes que las armas. Así que no suena tan descabellado que el ser humano haya inventado el arte, para llevar su vida más ligera.


Todas las artes fueron creadas por el ser humano, no descubiertas. La belleza de la naturaleza siempre ha estado ahí, y lo que el hombre creó fueron herramientas, para poder expresar algo que los motivaba. Sin embargo, no es que necesitemos el arte para sobrevivir. De hecho, es un lujo poder crear y vivir del arte; porque no es algo tan indispensable fisicamente como comer y dormir. Si le pones un Picasso o un pedazo de carne, a una persona que esta muriéndose de hambre y no tiene conocimientos sobre la pintura, claramente elegiría la comida. Entonces, ¿por qué hay artistas que esclavizaron su vida al arte sin ningún reconocimiento, como Van Gogh? O, ¿por qué la gente ha sacrificado sus vidas por obras artísticas en tiempos de guerra? ¿Por qué la gente prefiere ser artista, llevando una vida no tan estable, en lugar de un trabajo seguro y con mayor estabilidad? Todo esto es muy sencillo, el verdadero artista no puede dejar de crear. El artista nato, no tiene opción, es víctima de su trabajo, el cuál le exige tiempo y rigor. El arte es una fuerza que demanda a su creador, al igual que un niño a sus padres. 


Entonces, ¿qué pasa con el artista y su trabajo? ¿Por qué sigue encadenado a su trabajo? ¿Qué lo motiva a seguir, sabiendo que existe la posibilidad que no tenga ningún reconocimiento? ¿Qué le da el arte a cambio de tantas horas de trabajo y esfuerzo? Es sencillo, el arte le da al artista la posibilidad de sublimar. Entendamos sublimar, como la capacidad psicológica de expresar algo reprimido; ya sea dolor, traumas, fetiches, o cualquier elemento ominoso que exista en la psique del artista. El arte ofrece al su creador uno de los regalos más especiales…la capacidad de expresarse y así, sanar su mente, su alma, su vida. La obra del autor habla lo qué éste no puede decir con palabras, porque muchas veces (casi la mayoría), ni el mismo autor sabe lo que quiso expresar; pues esto se esconde en el inconsciente y por una razón se quedó ahí guardado, enterrado. 


Así que tal vez, el arte no sea algo tan “útil” o necesario, como puede ser un doctor, un abogado, un agrícola, etc. Pero eso realmente no importa, porque el artista verdadero continuará toda su vida creando, sublimando y expresando. No buscará el reconocimiento, la fama o el dinero. Simplemente tendrá la necesidad de expresarse y compartir lo que siente.

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