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El corazón en los efectos especiales.

Por: Fabio Colonna


Muchos de ustedes están familiarizados o conocen la palabra “efectos especiales” en las películas; también conocidos como efectos prácticos. Éstos son cualquier efecto hechos en el set de una película; cualquier explosión, balazos, monstruos, mutilaciones, etc. Es muy importante diferenciarlos de los efectos visuales, también conocidos como CGI, que son los efectos hechos digitalmente, a través de una computadora. 


Todos tenemos una película ochentena o setentera que amamos, una en la que hay monstruos o criaturas que amamos o nos parecen apasionantes. Por ejemplo, ¿Cuantos de ustedes fueron atormentados hasta en sus pesadillas por el tiburón de la película “Tiburón”? ¿Recuerdan su reacción después de ver por primera vez al T-Rex, en Jurassic Park? ¿O quienes de ustedes recuerdan las terribles deformaciones que hacía Fredy Kruger? Todas estas películas y muchas más, fueron hechas con efectos prácticos. Usando combinaciones de técnicas y tecnología, lograban darle vida a cosas que sólo hubiéramos imaginado.

Entra las técnicas que podemos encontrar en los efectos prácticos, están los animatronics; son “robots”, estructuras de metal que sirven como soporte para cualquier objeto inanimado, y al estar mecanizados, pueden moverse como uno los programe. Un ejemplo de esta técnica en una película es Terminator. 

Otra muy usada técnica es el “Stop Motion” o “Go Motion”. Esta técnica encontró apogeo en los años treintas con películas como “King Kong”. Es la técnica de crear figura de plastilina, arcilla o cualquier otro material y fotografiarlos con un determinado movimiento. Veinticuatro fotografías hacen un segundo; así que con el movimiento adecuado y las fotografías necesarias le puedes dar vida a un muñeco. Uno de los primeros pioneros y maestros de esta técnica fue Ray Harryhausen. Puede ser que el nombre no sea tan familiar, pero sus películas fueron grandes para la época, “Furia de Titanes” (1981), El viaje fantástico de Simbad (1973), “Los Viajes de Guillever” (1960), “Jasón y los Argonautas” (1963), entre otros. 

También están los prostéticos, que son materiales (por lo general) de látex o silicon, y con éstos puedes hacer algo tan simple como desde la herida de un balazo o una cortada, hasta crear una máscara compleja de un alien. Usar prostéticos es de lo más común en películas y es lo más usado para hacer efectos especiales; pues es más barato que otras técnicas. El trabajo de los caracterizadores es darle vida a un bosquejo y hacer que se materialice algo fantástico.

Estas son sólo unas técnicas que podemos ocupar en los efectos especiales. Muchos llegamos a pensar que el CGI ha quitado y está extinguiendo a los efectos prácticos, pero esto no es del todo cierto. Si, hay cineastas que han intentado apostarle todo hacia los efectos visuales, obteniendo resultados catastróficos o artificiales como las precuelas de Star Wars o la última película de Indiana Jones “La Calavera de Cristal”. Los efectos prácticos siguen vivos, nada más que se han modernizado y muchas veces funcionan como base para después ser corregidos digitalmente. Un gran ejemplo es “La Cumbre Escarlata”, de Guillermo Del Toro. Muchos pensamos que los fantasmas fueron hechos por computadora, pero no, sólo se ocupo para mejorar los efectos creados en el set. 

No podemos quedarnos en los extremos, ni ser hinchas de una u otra técnica; es una cuestión de estilo y preferencias. El chiste es conocer todas las técnicas posibles y decidir cuál usar para el mejor momento. Pero si hay algo que les pueda dejar con este texto, es que vean la gran gama de efectos prácticos, diversas películas (como The Thing, del maestro John Carpenter, 1982) nos han enseñado hasta dónde podemos llegar con efectos especiales, abriendo un mundo lleno de posibilidades.

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