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Sí te va gustar No Te Va Gustar.

Por: David Alvídrez
Fotografía: Fernando Peralta


Hace casi nueve años que No Te Va Gustar conquistó Puebla, abriendo la presentación de The Skatalites, banda jamaiquina a la que se le acuña la invención del ska. Pese a que los presentes nos negamos a darle el beneficio de la duda a la banda uruguaya, justificados todos por ya querer escuchar a los míticos jamaiquinos, bastaron un par de canciones para que el zócalo, abarrotado, gritara y bailara con las sonoridades características y pegajosas de NTVG. Desde esa noche se volvió una de mis bandas referentes de la República Oriental del Uruguay.


El pasado 14 de junio el Beat 803 se engalanó con el regreso de NTVG a Puebla como parte del world tour de presentación de su noveno disco de estudio: Suenan las Alarmas. El show, por cuestiones ajenas a la banda y al spot, se retrasó cerca de dos horas, mismo tiempo que fue reembolsado por los uruguayos en el escenario. NTVG se encargó de despertar al público poblano, hacerlo saltar y cantar con el recorrido musical que le obsequió: exquisito de principio a fin, incluyendo canciones de toda su discografía y dejando sin voz a los asistentes.

Del tiempo que llevo cubriendo eventos para ElBlok, no me había tocado toparme con un Beat lleno, ni tampoco lo había escuchado cantar tanto: en más de una ocasión le fue arrebatado el protagonismo al vocalista, que no sabía cómo agradecer tanta entrega. Apuesto que ni uno de los nueve integrantes de NTVG se imaginó que vendrían a Puebla a escuchar sus canciones coreadas. Bien le dijo Emiliano Brancciari a la Rolling Stone hace unos tres años, que el principal propósito de la banda es “ir, tocar y convencer tocando […] Nuestro fuerte es el show en vivo”. Y no quedó duda.

En el concierto de pudieron escuchar temas como Como brillaba tu alma, Verte reír, Cielo de un solo color, Fuera de control, Esta plaga, A las nueve, Chau y un amplio repertorio del Suenan las alarmas. El resultado, una conexión extraordinaria con el público, goce, romanticismo y slam.

Lanzado oficialmente el 2 de junio del año pasado, el último disco de NTVG está compuesto por 12 canciones, capaces de transgredir cualquier oído debido a la esencia de sus letras, en su mayoría entintadas con la situación política actual de Latinoamérica. Suenan las alarmas es el disco cúspide de veinte años ininterrumpidos de trabajo creativo que, como cereza del pastel, cuenta con la producción de Héctor Castillo (acreditado por sus trabajos con Cerati, Aterciopelados, Los Fabulosos Cadillacs, David Bowie, Lou Reed…), que dejó su sello la experimentalidad sonora de la banda: presencia de guitarras distorsionadas y voces por encima de los instrumentos, sin descuidar unos metales densos, una batería explosiva y teclados allegados a la imposibilidad; señas del trabajo de producción de Castillo en su primera colaboración con la banda.

La discografía de NTVG es rica, musicalmente hablando, y alberga un estilo característico que bien pordemos llamar rock uruguayo: hibridación de los ritmos del rock, el reggae y el ska con ritmos los peculios de Uruguay, como la murga y el candombe, que NTVG espolvorea con psicodelia y funk. Este estilo musical se debe, quizás, a la posición geográfica de Uruguay, que permite a sus músicos influenciarse directamente por las músicas de Brasil y Argentina. Como banda, NTVG ha ganado discos de oro y dos nominaciones al Grammy Latino –Mejor álbum de rock con Por lo menos hoy y Mejor canción de rock con Chau–, consolidándose como un referente del rock uruguayo, junto al Cuarteto de Nos y la Vela Puerca.

Regresando a Suenan las alarmas… Incluye grandes canciones y colaboraciones, como Pégame más (ft. Herbert Vianna de Os Paralamas do Sucesso) y Los Villanos (ft. Flor de Toloache, y de la que sacaron otra versión con la voz del Dr. Shenka); Guante blanco –que da el nombre al disco y en la que la guitarra y los vientos son pesados, además de una lírica de alto contenido político–, Prendido fuego –dotada de excelentes riffs rockeros con dosis de ska–; Y el mundo me comió a mí y Para cuando me muera –musicalmente buenas que retoman el dramatismo característico de NTVG–; y Desde que era un pibe –una cumbia retorcida–.

Disfrazado de pop, este noveno disco da batalla en la intención de generar consciencia en quienes lo escuchen. Nos invita a pensar a través del cóctel sonoro que incluye glocalidades densamente reflexivas y políticas. Suenan las alarmas, lejos de defraudar, ampliará la visión auditiva que se tenga de NTVG. Escúchenlo un par de vez y me dicen qué tal.

NTVG se conformó en 1994 y actualmente está integrada por Emiliano Brancciari (voz y guitarra), Guzmán Silveira (bajo), Diego Bartaburu (batería), Gonzalo Castex (percusión), Martín Gil (trompeta), Denis Ramos (trombón), Mauricio Ortiz (saxofón), Pablo Coniberti (guitarra) y Francisco Nasser (teclados). Su discografía es: Sólo de noche (1999), Este fuerte viento que sopla (2002), Aunque cueste ver el sol (2004), Todo es inflamable (2006), El camino más largo (2008), Por lo menos hoy (2010), El calor del pleno invierno (2012), El tiempo otra vez avanza (2014) y Suenan las alarmas (2017).
































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